5 de enero de 2012

Comenzamos con Vicente Huidobro el 2012.

BALADA DE LO QUE NO VUELVE

Venía hacia mí por la sonrisa

Por el camino de su gracia

Y cambiaba las horas del día

El cielo de la noche se convertía en el cielo del amanecer

El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros

Las flores daban campanadas de alegría

Y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido


Van andando los días a lo largo del año

¿En dónde estás?

Me crece la mirada

Se me alargan las manos

En vano la soledad abre sus puertas

Y el silencio se llena de tus pasos de antaño

Me crece el corazón

Se me alargan los ojos

Y quisiera pedir otros ojos

Para ponerlos allí donde terminan los míos

¿En dónde estás ahora?

¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia?

Me crece el corazón como una esponja

O como esos corales que van a formar islas

Es inútil mirar los astros

O interrogar las piedras encanecidas

Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último

Y te saludará el primero a tu regreso

Eres sustancia de lejanía

Y no hay remedio

Andan los días en tu busca

A qué seguir por todas partes la huella de sus pasos

El tiempo canta dulcemente

Y si mis ojos os dicen

Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he muerto

Ellos podrían también deciros

Cuánta vida he muerto y cuánta muerte he vivido



¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros!

La noche ha dejado noche en mis cabellos

¿En dónde estuve? ¿Por dónde he andado?

¿Pero era ausencia aquélla o era mayor presencia?



Cuando las piedras oyen mi paso

Sienten una ternura que les ensancha el alma

Se hacen señas furtivas y hablan bajo:

Allí se acerca el buen amigo

El hombre de las distancias

Que viene fatigado de tanta muerte al hombro

De tanta vida en el pecho

Y busca donde pasar la noche



Heme aquí ante vuestros limpios ojos

Heme aquí vestido de lejanías

Atrás quedaron los negros nubarrones

Los años de tinieblas en el antro olvidado

Traigo un alma lavada por el fuego

Vosotros me llamáis sin saber a quién llamáis

Traigo un cristal sin sombra un corazón que no decae

La imagen de la nada y un rostro que sonríe

Traigo un amor muy parecido al universo

La Poesía me despejó el camino

Ya no hay banalidades en mi vida

¿Quién guió mis pasos de modo tan certero?



Mis ojos dicen a aquellos que cayeron

Disparad contra mí vuestros dardos

Vengad en mí vuestras angustias

Vengad en mí vuestros fracasos

Yo soy invulnerable

He tomado mi sitio en el cielo como el silencio



Los siglos de la tierra me caen en los brazos

Yo soy amigos el viajero sin fin

Las alas de la enorme aventura

Batían entre inviernos y veranos

Mirad cómo suben estrellas en mi alma

Desde que he expulsado las serpientes del tiempo oscurecido



¿Cómo podremos entendernos?

Heme aquí de regreso de donde no se vuelve

Compasión de las olas y piedad de los astros

¡Cuánto tiempo perdido! Este es el hombre de las lejanías

El que daba vuelta las páginas de los muertos

Sin tiempo sin espacio sin corazón sin sangre

El que andaba de un lado para otro

Desesperado y solo en las tinieblas

Solo en el vacío

Como un perro que ladra hacia el fondo de un abismo



¡Oh vosotros! ¡Oh mis buenos amigos!

Los que habéis tocado mis manos

¿Qué habéis tocado?

Y vosotros que habéis escuchado mi voz

¿Qué habéis escuchado?

Y los que habéis contemplado mis ojos

¿Qué habéis contemplado?



Lo he perdido todo y todo lo he ganado

Y ni siquiera pido

La parte de la vida que me corresponde

Ni montañas de fuego ni mares cultivados

Es tanto más lo que he ganado que lo que he perdido

Así es el viaje al fin del mundo

Y ésta es la corona de sangre de la gran experiencia

La corona regalo de mi estrella

¿En dónde estuve en dónde estoy?



Los árboles lloran un pájaro canta inconsolable

Decid ¿quién es el muerto?

El viento me solloza

¡Qué inquietudes me has dado!

Algunas flores exclaman

¿Estás vivo aún?

¿Quién es el muerto entonces?

Las aguas gimen tristemente

¿Quién ha muerto en estas tierras?

Ahora sé lo que soy y lo que era

Conozco la distancia que va del hombre a la verdad

Conozco la palabra que aman los muertos

Este es el que ha llorado el mundo el que ha llorado resplandores



Las lágrimas se hinchan se dilatan

Y empiezan a girar sobre su eje

Heme aquí ante vosotros

Cómo podremos entendernos Cómo saber lo que decimos

Hay tantos muertos que me llaman

Allí donde la tierra pierde su ruido

Allí donde me esperan mis queridos fantasmas

Mis queridos espectros

Mirad me os amo tanto pero soy extranjero

¿Quién salió de su tierra

Sin saber el hondor de su aventura?

Al desplegar las alas

El mismo no sabía qué vuelo era su vuelo



Vuestro tiempo y vuestro espacio

No son mi espacio ni mi tiempo

¿Quién es el extranjero? ¿Reconocéis su andar?

Es el que vuelve con un sabor de eternidad en la garganta

Con un olor de olvido en los cabellos

Con un sonar de venas misteriosas

Es este que está llorando el universo

Que sobrepasó la muerte y el rumor de la selva secreta

Soy impalpable ahora como ciertas semillas

Que el viento mismo que las lleva no las siente

Oh Poesía nuestro reino empieza



Este es aquel que durmió muchas veces

Allí donde hay que estar alerta

Donde las rocas prohíben la palabra

Allí donde se confunde la muerte con el canto del mar

Ahora vengo a saber que fui a buscar las llaves

He aquí las llaves

¿Quién las había perdido?

¿Cuánto tiempo ha que se perdieron?

Nadie encontró las llaves perdidas en el tiempo y en las brumas

¡Cuántos siglos perdidas!



Al fondo de las tumbas

Al fondo de los mares

Al fondo del murmullo de los vientos

Al fondo del silencio

He aquí los signos

¡Cuánto tiempo olvidados!


Pero entonces amigo ¿qué vas a decirnos?

¿Quién ha de comprenderte? ¿De dónde vienes?

¿En dónde estabas? ¿En qué alturas en qué profundidades?

Andaba por la Historia del brazo con la muerte

Oh hermano nada voy a decirte

Cuando hayas tocado lo que nadie puede tocar

Más que el árbol te gustará callar.

21 de septiembre de 2011

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Ciudad de México, a 22 de septiembre de 2011



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Al poeta de “La casa tomada”


No hay puertas.

Dijiste la ultima vez que habitamos la casa.

No hubo puertas por donde salir o entrar.

No hubo despedidas.

Una tarde desde tu habitación

observaste el juego de llaves entre mi manos,

sonreíste tiernamente hacia la ventana que no había.

Como si fuera ella otra vez

la falta tuya en mí,

encontré la llave de ningún orificio,

para nada, tarde poética a la orilla de su falda.

La embestida de tu recuerdo

convocó el olvido en mi memoria,

era a ella a quien hablabas,

de quien hablaste en tres palabras,

en un aullido.

Al oOctavo aniversario de las orquídeas blancas,

el balcón pintado en la pared

anidó primaveras

fuera y dentro de tu habitación,

en la casa en la que todos duermen a esta hora.

En tus pupilas

recostado al horizonte

ella inunda la distancia entre tú y yo,

un aroma arrebatado entrelaza lo imposible,

una mirada al otro lado del pasillo

se apodera de eso que los límites del cuerpo habita,

ella acontece nuevamente descalza en el umbral de la rosa,

tu boca y mi mano en el vértigo de lo que cae.


Una danza de faisanes,

mientras llueven sueños en el horizonte,

empapan la realidad de la planicie impresa.






Jazzcinthya Irais Chaparro Medina

25 de julio de 2011

Practica del PODER 1

Me enamoro y desenamoro en tus versos,

me engancho a la palabra libertaria.


No más por ti, amor.

Nomás, lo justo para todos.


En mí, la reina de la muerte

renace en ave fénix.


El horizonte se transforma

desde la destrucción misma

hasta la creación fuera

en el universo.


Una cadena resuena como cinturón de culpas en el ocaso,

así se desvanece, así,

la grasa acumulada en el buche

desliza palabras

antes de hablar

ante el silencio,

a.


Fiera nocturna que velas la ráfaga del aire en la carne,

tatuada como la verdad del árbol a punto de rasgar un nuevo año alrededor del centro.

Mandato social para la mujer de éste siglo

Insistes en llamarme loca.

Insistes en llamarme señorita.

Insistes en llamarme mi reina.

Insistes en llamarme mamacita.

Insistes en decirme niña.

Insistes en callarme.

Y cuando soy una de éstas esclavas,

me doblego y caigo de rodillas al silencio.

Me desprecias y me ignoras

y toda posibilidad,

rota en la transmutación de la bestia.

Grito desde el agujero.

Una tormenta declinando en huracán

desde el centro de gravedad hasta las puntas y el mar.

Grito con el cuerpo de las palabras

y expulso desde la médula aquello con lo que nombras a tus fantasmas con mi cuerpo.

La sabiduría se asoma por el balcón de las virtudes.

El inconsciente comanda los tropiezos y los aciertos de la espátula y el lienzo,

del surcar el horizonte en el camino,

de llamar amor a lo vivido y

entregado al mundo del futuro,

de nombrar ahora el pacto adquirido en este anillo

anudando la triada del cero en movimiento,

manifestación digna del tiempo en el que la puntuación es.

17 de julio de 2011

La ciudad invisible 5 de julio de 2011

Goethe nos dice que la gente se había olvidado que la ciencia se originó en la poesía. La poesía, el arte en general, tiende a crear lo nuevo que luego la ciencia tiende a probar.

A todas/os mis terapistas

I.

Amo

esperaba tu muerte como cualquier esclavo que se alimenta de esperanza con sed de libertad,

no fue así

el destino jugo la partida

desperté en mi cadaver.

2.

Una mañana,

una mañana se cayó la manzana del árbol,

la ley lo cambió todo,

en una mañana la luna salió en lugar del sol,

una mañana desperté sin ti.

3.

Atiéndeme

no será la primera vez que te lo pida,

entiendo de futbol y filosofía

la única certeza sé, la muerte.

abrazo la vida para que éstos versos eleven el instante más allá del cadáver que en tus manos subvirtió el destino,

sin retorno, la meta acontece entre tu piel y mi sudor.

Entre tu palabra medulando mi despertar y el trabajo cotidiano

llegó otra mujer al mundo.

Atiéndeme

es la lluvia transformando la letra

¡escuchala!

4.

El grito fuerte hizo retumbar

la semilla que tus ojos vieron florecer

en la plasticidad del deseo.

Jazzcinthya Irais Chaparro Medina

17 de mayo de 2011

La internet, poesía S.XXI

La internet, poesía S.XXI

Parecen hadas, parecen.
Salen de colores de entre la pintura,
un encuentro con Picasso, parecen.

Cada una enloquecida con el arrebato de la vida,
sombra de gato o ave nocturna,
cazadoras de perlas y letras.
Mezcla de cada trazo en pasos de tango,
pasos de salsa, pasos de
alegría perecedera
del deseo,
brillantes combinaciones en diferentes dimensiones,
parábolas oblicuas y el lenguaje.
omega y tanatos manchadas de luz,
un sonido emancipando a la próxima muerte,
contratado, vendido,
pagado,
euros, pesos, dolares,
libras por la red.
Un paraíso de páginas
escritas a caballo galopado de pasiones
revividas en cuerpos de alebrijes,
versos con la espina de fuera y un
suspiro frio,
con el dolor de las muertes pasadas,
escamas caídas de los cuerpos sepultados en el fondo del pasado,
pisadas de futuro con algas y coral,
así las rosas de sus nombres,
ellas.

10 de mayo de 2011

Azul

Tumbada en las flores violetas del ruido dominical, las campanadas
llevaron palabras de paz a los hogares, reinos intocables,
intratables para el verde fresco de las montañas.

El roce de la hierba con el plumaje de los sueños
elevaron anclas,
un oleaje fuerte y suave
empujo la partida a otros brazos en remo,
el rumbo se quebró en ríos
y las fronteras del cuerpo construyeron un puente para el deseo y un
barco para el amor.

Brazos en remo desprendieron el miedo y la negritud de las huellas que
fuiste borrando para alcanzar el puerto.

Nada fue dado porque si,
no fue dado. Nada.

Los argonautas se llevaron el tesoro jamás contado.